jueves, 24 de noviembre de 2016

Pastas de té sin gluten




Uno de mis grandes retos en la cocina es dominar las masas con alto contenido en mantequilla. No me resulta muy sencillo, pero supongo que es cuestión de práctica. Así que, tras ver en Lidl unos fabulosos corta galletas, me decidí a realizar una receta de las típicas pasta de té que acompañan los ingleses en su “Tea time”. 

Al leer la cantidad de pasos a seguir, para que todo salga bien, me dieron escalofríos. Menos mal que me gusta la cocina, pensaba yo. Realmente no es difícil, simplemente requiere de mucho tiempo y paciencia. Y bueno…utensilios que antes pensaba que existían simplemente para sacarnos el dinero, pero he comprobado que muchos de ellos me hubiesen ayudado y facilitado la faena. No hay que subestimar las cosas que desconocemos, eso también lo he aprendido con esta receta.

El resultado es realmente bueno, una textura perfecta. Un sabor suave y dulce en la medida justa.
Si las guardas bien, aguantan varios días aun crujientes. En casa no dio tiempo a ver qué pasaba más allá de 3 días, pero bueno…
La próxima vez haré más cantidad.

Hay que destacar que en esta receta se pueden variar algunos ingredientes. Yo adecué la harina a mi gusto, pero si ya tenéis algún paquete de harina preparado ‘Sin gluten’, simplemente es cambiar los ingredientes de color diferente por 300 gr de harina sin gluten. La harina de almendra puede ser sustituida por la de cualquier otro fruto seco, incluso podéis mezclar (avellana, almendra, nueces…) Lo demás, todo igual. 

Seguramente ya he hablado en otra receta del Psyllium. Pero voy a hacer hincapié, porque entiendo que puede resultar perezoso comprar este ingrediente para usar tan poca cantidad en una receta como esta. A mi me pasó al principio, pensaba: ¿Para qué gastarme este dinero ahora en algo que parece ser tan insignificante?
Bueno, pues tengo que decir que se agradece mucho en diversas recetas, sobre todo las que no tiene gluten, porque las masas se forman mucho mejor y se pueden extender más fácilmente, además hace más jugosos los pasteles y consigues que se desmigaje menos.
Son de esas cosas que el el gasto se convierte en inversión. Además cunde mucho. 

Y dicho esto…vamos al lío. Porque tiene muchos pasos. Realmente, lo más difícil o cansado es mover la masa. Si no tienes varillas eléctricas, de brazo o Thermomix (como yo) tienes que armarte de tiempo, fuerza y paciencia.
Pero el resultado merece la pena.


INGREDIENTES

  • 150 gr de mantequilla tª ambiente
  •   80 gr de panela o azúcar 
  •     2 huevos
  • 100 gr de harina de arroz         
  • 100 gr de harina de mijo
  •   45 gr de fécula de patata 
  •   45 gr de harina de tapioca
  •     1 cucharadita de harina de algarroba
  •     2 cucharaditas de plantado ovata (Psyllium)
  •   50 gr de almendra molida


PROCEDIMIENTO

La mantequilla tiene que estar a tª ambiente, que al tocarla tenga textura de pomada. La ponemos en un cuenco grande y le añadimos la panela o el azúcar y removemos muy bien hasta que se forma una crema espumosa. La panela, al ser un poco ‘gruesa’ será apreciable a la vista en esta mezcla, pero no te preocupes, porque más adelante ya se deshará. 
Batimos los huevos a parte y añadimos al cuenco de la mantequilla y el azúcar. Removemos bien y apartamos.
En otro cuenco grande mezclamos todos los ingredientes secos. Es decir, las harinas, tapioca, fécula, frutos secos molidos, psyllum, etc. Lo mezclamos todo bien y poco a poco, para que no se formen grumos, vamos añadiendo las harinas al cuenco de la mantequilla. 
Una vez que está todo mezclado, ponemos la masa sobre papel film, hacemos una bola y metemos al frigorífico al menos por una hora.

Este paso es importante, si tenéis mucha prisa, metedla en el congelador, media hora aprox. Depende de lo potente que sea.
Después de este tiempo sacamos la bola de masa, debe estar dura. Ponemos en una superficie lisa un buen trozo de papel para horno. Ahora vamos a amasar con las manos un poco la mezcla. Con el calor de nuestro cuerpo empezará a aplastarse. No estemos mucho rato o acabará pegándose en las manos.
Ponemos encima de la masa un trozo de papel film y con ayuda del rodillo amasamos hasta dejarla de una altura aproximada de 5mm como mínimo. Para esto es ideal un rodillo ajustable, así te aseguras que toda la masa mide lo mismo. Me lo compraré con el tiempo…

Una vez estirada, la volvemos a meter en el frigorífico al menos media hora, depende de lo que hayas tardado en estirarla y si se ha reblandecido demasiado. Puede que entonces necesites más. No hay problema. Mientras, ten preparado los moldes de corte y tenlos enharinados, para que así evitemos que la masa se pegue a ellos. 

Enciende el horno a 180ºC y prepara la bandeja de horno con papel vegetal lo más alejado del calor posible. 
Después sacamos la masa del frigorífico y con ayuda de una espátula despegamos la masa del papel de horno. De haberla aplastado con el rodillo, se ha pegado lo suficiente para que luego al cortarlas no se despeguen y se rompan al intentar levantarlas. Ve poco a poco separando masa del papel con mucho cuidado. A continuación, realiza los cortes y pon las galletas en la bandeja.
Deja entre ellas la misma distancia, para que el calor le de a todas por igual. 

Si no te caben todas en una bandeja (a mi no me cupieron, lo que a ti tampoco debería), mete ésta primera tanda al horno a media altura de 12’ a 15’. Una vez dentro las galletas, no habrás la puerta hasta que estén hechas.
Mientras, sigue haciendo cortes de galletas y reservas en otra bandeja o rejilla de horno. Si en este tiempo la masa se está poniendo muy blanda y empieza a pegársete a las manos, coge los restos que te han sobrado estira la masa de nuevo y métela al congelador para darle un golpe de frío rápido. A continuación sigue cortando y preparando en una bandeja la siguiente tanda de galletas.

Es muy importante esperar a que el horno alcance los 180ºC entre tanda y tanda. No dejes que se hagan las galletas dentro mientras el horno consigue llegar de nuevo a la temperatura indicada. En este caso se espachurrarían y perderían la forma.

Es preferible sacar las galletas un poco antes de lo que te pueda parecer. Si tienen un ligero color dorado y ya se aproxima al tiempo que establecemos, sácalas y déjalas enfriar en la misma bandeja. No las muevas hasta que se enfríen un poco.

¡¡Y ya está!! Parece muy complicado, pero no lo es. Es simplemente seguir los pasos y tener todo bien organizado para que todo sea amasar y cortar…Espero que lo disfrutéis mucho.





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